30 mar. 2017

Sepultura bajo el rito islámico en cementerio municipal

Abordamos en este comentario la procedencia y posibilidad de autorizar sepultura bajo el rito islámico en un cementerio municipal. La cuestión, que no es baladí, debe ser tratada desde una triple visión. En primer lugar, sobre si existe obligación de que el Ayuntamiento proporcione los medios para este tipo de prácticas. En segundo lugar, sobre si existe la posibilidad de que el Ayuntamiento facilite los medios para este tipo de prácticas. Y por último, sobre si este tipo de prácticas cohabita con la legislación sanitaria en materia de policía mortuoria.

En cuanto a la primera de las cuestiones parece claro, conforme al mandato del art 26 LBRL, que el Ayuntamiento está obligado a la prestación del servicio público municipal de cementerio, si bien, en la forma en que el reglamento del servicio determine, sin tener necesariamente que atender en dicha prestación a las particularidades de ningún rito en concreto, ni siquiera el católico.

Los ritos que el Islam considera esenciales en los enterramientos son el amortajamiento del cuerpo con una tela delgada de algodón, normalmente blanca, el enterramiento del cadáver sin féretro en una fosa en contacto con la tierra, recostándolo hacia el lado derecho, y con el pecho y el rostro orientados hacia la Meca.

El problema surge cuando, como ocurre en la mayoría de los cementerios, la práctica habitual es el enterramiento mediante nicho en colmena. Lo primero que habrá que decir es que el artículo 16.3 de la Constitución Española declara la aconfesionalidad del Estado, si bien, obliga a los poderes públicos a tener en cuenta en la toma de decisiones las creencias religiosas de la sociedad española, así como a mantener las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.

Es evidente que en la sociedad española la creencia religiosa musulmana constituye hoy en día una realidad que, si bien minoritaria, ha crecido notablemente conforme al propio incremento poblacional experimentado por dicha comunidad. El Ayuntamiento, per se, no está obligado a facilitar en el cementerio municipal prácticas mortuorias ad hoc, sino, simplemente, prácticas mortuorias adaptadas a la normativa que resulte de aplicación, así como a las normas de gestión del servicio.

Una eventual vulneración del artículo 14 CE se podría llegar a producir si el Ayuntamiento llevase a cabo sepulturas según unos ritos religiosos y la negase a otros si todos ellos fueran conforme con la normativa de aplicación, especialmente la sanitaria.

Respecto a la posibilidad de que el Ayuntamiento facilite los medios para este tipo de prácticas, debemos acudir en respuesta a esta pregunta al art. 16.3 de la Constitución Española de cuyo mandato se desprende la obligación de los poderes públicos de cooperar, en términos generales, con las distintas confesiones que  coexisten en España.

Este mandato debe llevar al Ayuntamiento a que pueda servirse de los instrumentos que ofrece la legislación sobre gestión patrimonial para poner a disposición de la Comunidad musulmana unos terrenos o, inclusive, un espacio en el propio cementerio, a fin de que esta gestione sus propios enterramientos, siempre que la práctica en cuestión, como primeramente se ha dicho, no entre en colisión con la normativa sanitaria que resulta de aplicación.

Para ello existe la técnica del convenio, de la concesión demanial y de aquellas otras que la legislación de aplicación habilita. Resultaría, pues, ajustado a derecho que un Ayuntamiento y quienes resulten ser los representantes de la comunidad musulmana pudiesen conveniar la facilitación de un entorno público, bien de gestión privada bien de gestión pública, donde facilitar la sepultura según el rito islámico, siempre que dicha práctica, insistimos, no colisione con la normativa sectorial en materia de policía mortuoria. No en vano son varios los Ayuntamientos que en los últimos años está optando por esa vía o gestionan su materialización, entre los que se encuentran municipios tan relevantes como el de Madrid o Valencia.

En concreto, el convenio del Ayuntamiento de Valencia con la comunidad islámica  tiene por objeto dotar de unidades de soterramiento a esa comunidad para las prácticas funerarias específicas de los soterramientos islámicos, incluyendo dentro de su ámbito los trabajos de inhumación y exhumación, la vigilancia y admisión y servicios complementarios del Cementerio General en relación con las prácticas funerarias islámicas, la habilitación de un local para lavatorio y práctica de los ritos propios del islamismo, así como mejoras en  la señalización del cementerio islámico, además de trabajos de pintura o de fontanería. En orden a lo pactado el Ayuntamiento de Valencia respetará la habilitación de un espacio reservado exclusivamente para enterramientos islámicos dentro de una de las secciones del cementerio de Valencia, con una superficie aproximada de 700 metros cuadrados y unas 125 unidades de soterramiento.

Sobre si la forma de enterramiento con el rito funerario islámico se conjuga con la legislación sanitaria en materia de policía mortuoria, hay que decir con carácter previo que dadas las características de este rito funerario, algunas Consejerías de Sanidad autonómicas (por ejemplo la de la Comunidad de Madrid, a pregunta de la embajada de Emiratos Árabes Unidos) se han pronunciado en el sentido que los ritos islámicos de enterramiento no son compatibles con la actual ley mortuoria de esas comunidades autónomas (cabe recordar que el viejo Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria de 1974 rige sólo supletoriamente en lo no regulado por legislación autonómica) y la normativa europea, pues estaría vedado el soterramiento de cuerpos en contacto con la tierra, tal y como exige el rito funerario islámico.

En la Comunidad Valenciana rige Decreto 39/2005, de 25 de febrero, del Consell de la Generalitat, por el que se aprueba el Reglamento por el que se regulan las prácticas de policía sanitaria mortuoria en el ámbito de la Comunidad Valenciana, modificado en varias ocasiones.

En cuanto a la inhumación del cadáver, el artículo 12 preceptúa que tendrá lugar una vez obtenidas la certificación médica de defunción y la licencia de enterramiento, transcurridas más de 24 horas del fallecimiento y antes de que se cumplan las 48 horas desde aquél. En este primer estadio ya encontramos fricción pues los mahometanos sostienen que para ellos debe ser antes, a no ser que lo impidan motivos de fuerza mayor.

En cuanto a la utilización de féretros, otro elemento de fricción, el artículo 15 del Reglamento valenciano dispone que “se prohíbe la conducción, traslado y enterramiento o incineración de cadáveres sin el correspondiente féretro de las características definidas en este Reglamento”, lo que impediría materializar la sepultura según el rito islámico que, recordemos, exige el contacto directo del cuerpo con la tierra, sábana de algodón mediante. En este mismo sentido se pronunciaba ya el artículo 9 del Reglamento de 1974.

Otros elementos de fricción, al parecer, vendrían dado porque los musulmanes tampoco aceptan la incineración de cadáveres, la sepultura junto a fallecidos de otras creencias, el enterramiento en nichos, el levantamiento de tumbas monumentales, las autopsias de cadáveres o el uso de féretros.

Algunos musulmanes, según sostienen voces autorizadas, acepta que el cuerpo se entierre en un ataúd relleno de tierra. En algunos municipios se han permitido enterramientos directamente en la tierra si se evitan la salida al exterior de líquidos y se hace un estudio hidrogeológico de la zona.

En cualquier caso, parece que toda solución que se adopte debe pasar por el cumplimiento de la normativa que esté vigente y resulta de aplicación.

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¿La Administración Pública está obligada a autorizar la sepultura bajo el rito islámico en un cementerio municipal? ¿Existe la posibilidad de que el Ayuntamiento facilite los medios para este tipo de prácticas? Y por último, ¿este tipo de prácticas cohabita con la legislación sanitaria en materia de policía mortuoria?
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